martes, 27 de julio de 2010

Truth by Mistake

La camilla era cómoda, pero no era una camilla común y corriente. Estaba forrada en piel negra, y tenia un apoyo para que el paciente se tumbara y pusiera los brazos en cruz. Cuando John se tumbo, sintió la gélida piel negra en contacto con su piel, lo que hizo que se le erizaran todos los pelos del cuerpo. Quizás era el frió, o quizás el miedo, al fin y al cabo, a nadie le gusta el dolor, pero lo que si era seguro, es que sabia que ese era el lugar donde perdería 21 gramos.

Estaba satisfecho con su vida. No cambiaría nada de lo que había hecho hasta ese momento, y siempre decía que, si pudiera volver a vivirla otra vez, la viviría exactamente igual, no cambiaría nada, viviría los mismos errores y las mismas amargas decepciones, pero también todos los momentos felices que tenia grabados a fuego en su memoria.

El doctor le coloco un catéter en el brazo izquierdo. Todo estaba preparado y a John siempre le había llamado poderosamente la atención eso que todo el mundo decía, que toda tu vida pasa por delante de tus ojos antes de morir. El creía que si eso era cierto y la persona era consciente de ese preciso momento, podía controlar los recuerdos de su vida a su antojo y voluntad.

Durante las ultimas semanas, no dejaba de repasar su vida. Desde que tenia uso de razón hasta que se graduó, cuando conoció Caroline o cuando su hermano se rompió el brazo mientras jugaban. Recordó ver a sus padres bailando bajo la luz de la luna, cuando todavía era feliz. Repasando todos esos recuerdos se dio cuenta de que el común denominador de todos aquellos recuerdos era el lugar donde ocurrieron... Orange Beach, Alabama. El doctor le puso la primera inyección.

Era la primavera del año 1967 y tenia 11 años. Los padres de John tenían una pequeña casa en la playa de Orange, en uno de los salientes del lado este, lo que la dejaba situada en un punto apartado y tranquilo del resto de la playa. La playa se llamaba así debido al color anaranjado de la arena. Cuando solo era un crío y vio la playa por primera vez, recuerda como se quedo estupefacto por ese extraño color para una arena fina como esa. Su padre, rodeandolo con sus brazos mientras le daba un puñado de esa arena, le contó que era naranja porque el Sol brillaba sobre ella todo el año, con tanta fuerza, que le había impregnado su color.

A pesar del tiempo recordaba cada detalle de esa casa. Recordaba el color blanco de la cal sobre la madera que reflejaba los rayos de Sol, y el tejado de color azul salvaje que hacia que los que veían la casa de lejos creyeran que un trozo de cielo se había descolgado y descansaba flotando sobre la arena naranja. El porche de la casa tenia una barandilla de madera que lo rodeaba, y para llegar a la playa, había que bajar tres largos escalones. Mientras permanecía tumbado en la camilla, parecía que todavía podía oír el crujir de los escalones y oler la sal de la brisa que invadía la casa, mientras sus padres desayunaban en el porche frente al mar y sus hermanos mayores ya estaban jugando en el agua. El doctor le puso la segunda inyección, y así llego a Agosto del 72.

Eran las fiestas del condado de Orange y allí volvió a ver a Caroline. Su piel morena por el Sol e impregnada por la sal del agua hacían que su sabor se convirtiera desde entonces en algo inconfundible. Esa noche, John le prometió que ella seria la primera persona y la ultima a la que amaría, que aunque no estuvieran juntos el susurraria su nombre para que ella encontrara de nuevo el camino a casa. No sabia si ese era un recuerdo de una vida imaginada o de su propia vida, lo que provoco que su memoria diera otro vertiginoso salto en el tiempo.

Era la madrugada de 4 de Julio del 75. La gente del pueblo lo había festejado en la playa y el olor a pólvora de los fuegos artificiales se mezclaba con el calor húmedo y la sal que flotaba en el aire. John y Caroline estaban tumbados en la orilla, con los pies bañados en el agua, mirando hacia el techo del mundo e intentando divisar a alguna errante estrella fugaz cuando una violenta explosión a sus espaldas hizo que el tejado color azul salvaje de la casa saliera volando por los aires. A la mañana siguiente la investigación policial dictamino que fue intencionado y una semana mas tarde detuvieron a los culpables. Después de un largo y doloroso juicio, los periódicos de la mañana publicaban en primera pagina que los culpables de los asesinatos del 4 de Julio habían sido puestos en libertad.

Ya no habría mas amaneceres junto al mar con el aroma salino de las mareas. La arena naranja ahora era gris, y el pedazo de cielo azul que descansaba flotando sobre la playa era ahora una gran nube negra de odio. Todos los castillos de arena fueron destruidos y ya no habría mas bailes a la luz de la luna ni mas cenas en el porche... Su padre, sus hermanos, ya no estaban. Ahora estaba solo. Caroline no regreso jamas, por mucho que el susurrara su nombre, y poco a poco, dejo de sentir el sabor de su piel caliente y dorada por los rayos del Sol. Ahora ya recordaba por que estaba allí, tumbado, esperando, sintiendo en su espalada el frió de esa camilla forrada de piel negra y con unos apoyos para poner los brazos en cruz.

Después del juicio, no tenia mas que esperar a que los asesinos salieran libres, y con el odio mas puro disfrazado de justicia los llevo hasta la playa y en el mismo lugar en el que estaba la casa... les mato. 16 años después de aquello sigue pensando que haría exactamente lo mismo, que de alguna forma u otra, el miedo ya había desaparecido, y lo único que quería era encontrarse de nuevo con su familia, volver a verlos, abrir lo ojos y ver como el Sol entraba de nuevo brillando por la ventana, bajar las escaleras y oler que su madre ya esta preparando el desayuno, como a el le gusta. Salir al porche, y ver a su padre leyendo el periódico mientras escucha los gritos de sus hermanos mientras juegan y chapotean en el agua y ver de nuevo aquella arena fina y naranja para tomarla entre sus manos, y dejar que se le escurra por los dedos. Ya estaban todos juntos de nuevo, y fue entonces cuando el doctor le puso la tercera inyección.

lunes, 12 de julio de 2010

El cielo sobre Berlin...

Me encanta el cine. Es una de mis pasiones. Hay días en los que me paso tardes enteras viendo películas. No tengo preferencia por ningún genero en particular, o por cine independiente o comercial, me da igual, pero lo que si le pido a una película es que después de verla haga que tenga que verla otra vez, y eso me ha pasado con pocas, pero hay una en particular que, para mi, es brillante. Se titula El cielo sobre Berlin, del director Wim Wenders.

En su momento, no es que tuviera buenas criticas. La tacharon de pretenciosa y pedante, de sosa y de no saber tender un puente hacia el espectador a la hora de contar la historia, sin embargo, para mi es una obra maestra. El argumento es el siguiente, dos angeles guardianes sobrevuelan Berlin cuando ésta está todavía dividida por el muro. Ellos no pueden cambiar nada, son invisibles para todos, menos para los niños y los simples de corazón. Presencian los acontecimientos de la ciudad y a las personas que viven en ella, hasta que uno de ellos, harto de su inmortalidad y decidido a sentir las sensaciones y sentimientos de los mortales, se enamora y sacrifica su inmortalidad por una hermosa joven trapecista.

El argumento puede parecer simplón, y el hecho de que haya partes de la pelicula que sean en blanco y negro (las escenas en las que aparecen los ángeles) no le resta brillantes a otras muchas cosas, como las tomas en picado o el movimiento mágico de la cámara en la biblioteca, llena de ángeles guardianes. También las escenas con la presencia sobrecogedora de los espíritus celestes o el anciano contador de historias, Tusitala, y por ultimo pero lo mejor, la genial sonrisa del genial Bruno Ganz.

El guión contiene frases de esas que perduran en la memoria: "Mirar desde arriba no es mirar. Hay que mirar a la altura de los ojos." Poco importan los pensamientos, excesivamente trascendentes y nada cotidianos, pasados por el filtro metafisico-espiritual de los ángeles escuchadores. El alma no se asoma a las palabras. Es ese blanco y negro fascinante, es el tedio y la niebla.

Quizá, lo mejor de esta película es que inspiro un vídeo para una de las mejores canciones que tiene U2 y que se llama Stay... Impresionante...

Podeis ver la pelicula online clickando aqui.


Miami, New Orleans, London Belfast and Berlin....


domingo, 11 de julio de 2010

El desconcierto de Sam

La verdad es que hacia tiempo que no me sentía tan desconcertado. Aunque a la vez, me siento muy curioso, como cuando recibes una llamada perdida de un numero desconocido. Te preguntas quien podrá ser, y por que te han llamado. Después de un rato, al ver que no puedes dejar de darle vueltas en tu cabeza, decides que sera mejor llamar, por si acaso es algo importante, aunque has repasado mentalmente una y otra vez tu agenda y sabes que no esperabas ninguna llamada en particular, pero aun así, imaginas lo que te gustaría que fuera. Al final, decides llamar, pero no lo haces desde tu teléfono móvil, sino desde el teléfono de tu trabajo o desde una cabina, pero mientras te diriges ha hacer esa llamada una pregunta asalta tu cabeza una y otra vez... ¿y si no es lo que imagino? Y frenas en seco. Y vuelves al principio otra vez ¿y si esperaba esa llamada pero se me olvido apuntarlo?


Ya no se que pensar... pero me encanta esta cancion...

viernes, 9 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Happiness


Por que incluso después de todo
nadie podra arrebatarnos este momento
solos tu y yo
y al final
quedara guardado para siempre
en el lugar mas profundo bajo mi piel...

(By the name of Annabel Lee)



viernes, 2 de julio de 2010

1409


Hoy soy un queso lleno de agujeros
Soy el lado perdedor de la moneda
Soy el charco que saltas para no mojarte los pies
Soy una brújula rota que no marca el Norte
Soy la ultima galleta del paquete hecha añicos
Soy el ultimo trago de cerveza aguada y caliente
Soy los 21 gramos que pierde el cuerpo en su ultima exalacion
Soy un alma vacía y sin vida...


¿Que hay en el coco de Monica?

lunes, 28 de junio de 2010

Once upon a time...

E
rase una vez, hace mucho mucho tiempo, pero de alguna forma en un futuro cercano, un jovencito viajero se dispuso a acampar al pie de la montaña. Monto la tienda de campaña, hizo una hoguera, y se preparo un poco de caldo para mantenerse caliente en una apacible pero fría noche estrellada.

Después de saborear el caldo como si fuera un manjar, cogió aguja e hilo y comenzo a remendar sus botas, eso si, muy cerca del fuego para mantenerse caliente y para ver mejor. Cuantas millas habían recorrido esas botas... Desde el Oeste hacia el Este, pasando por los escarpados territorios del Norte hasta llegar al imperio del Sol naciente, tierra donde el pasado se fundia con el futuro. La belleza de los cerezos en flor o las fuentes termales de Arima, al norte de la ciudad de Kobe eran recuerdos a los que recurría en frías noches como esa, por que era lo que le animaba a seguir adelante....




sábado, 26 de junio de 2010

Summer of 69

Han sido dos días largos y duros (como mi polla! que diría algún gracioso), dos días de replanteamiento existencial y de, por que no, una epifanía de esas que hacia tiempo que tenia rondando por la cabeza.

Recuerdo aquel año. Tenia 12, todo un chavalin, muy responsable por eso. Mis padres se habían empeñado en darme una estricta educacion religiosa, con lo cual, Dios, la biblia y todos sus Santos Patrones, estaban constantemente entrometiéndose en mi vida. Ese fue un gran año, el descubrimiento de muchas sensaciones nuevas, de como un segundo podía transformarse en horas o de como el tiempo corría mas veloz que las agujas del reloj que lo median. Lo que mas tengo grabado en la memoria es la sensacion de invencibilidad, de como una idea por mas absurda o descabellada que fuera nunca era imposible, difícil tal vez, pero no imposible.

Ese año fue la primera vez que me enamore. Se llamaba Beatriz y tenia los ojos del color azul mas bonito que he visto nunca, y una dentadura perfecta detrás de un aparato dental que era evidente que había llevado durante mucho tiempo. Se mudo con su familia al pueblo donde yo vivía, y no se porque, pero congeniamos rápidamente. Era una niña tremendamente lista y lo mejor de todo es que yo le gustaba, aunque eso me costo pillarlo. Era el 13 de Febrero y estábamos en clase, ella me pregunto si al día siguiente iba a llevar algo rojo, pero yo no sabia a que se refería, aunque mas tarde descubrí que el 14 de Febrero, el día de los enamorados, se suele llevar alguna prenda roja, si es que lo estas, claro. La mire con cara de "pero que me estas contando!" mientras pensaba "¿como voy a llevar algo rojo y porque?". Mientras le decía que no, vi como la expresión de su rostro, radiante, cambiaba y pasaba a ser el rostro personificado de la decepción. Mas tarde descubriría que ese rostro estaría presente en muchas ocasiones en mi vida, aunque eso es otra historia. Después de eso, estuvo dos días completos sin hablarme.

Llego el día de mi cumpleaños y en la hora del patio me saco del partido de fútbol que estaba jugando para darme mi regalo. Ya le habían quitado el aparato dental, y no dejaba de sonreír, a veces parecía que quería deslumbrarme con el blanco de su dentadura perfecta, y la verdad es que había veces en las que lo conseguía. Del bolsillo de su pantalón saco un pequeño paquete, envuelto con papel de plata, ese papel que generalmente se usa para envolver el embutido que compras en la tienda, o al menos, ese es el recuerdo que yo tenia entonces. El papel estaba rasgado por las esquinas, aun así tuve que abrirlo para saber que era. Una cinta, es decir, un cassette de música virgen. No voy a negar que la primera impresión fue de desilusión, pero pronto descubriría que ese seria el mejor regalo que me habían hecho nunca. En el cassette estaba escrito a lápiz, en la etiqueta, G N´ R LIES. Estaba totalmente desconcertado ¿que significaba todo aquello? Ella al ver mi cara, comenzo a decirme que era un grupo de rock, que su hermano lo escuchaba mucho, y que le dijo que eran muy buenos, así que pensó que entonces a mi me deberían gustar y me grabo la cinta. La única pega de todo aquello era que yo no tenia Walkman, y no podía escucharla. Ella me dijo que no me preocupara, que me prestaría uno y escucharíamos la cinta juntos.

El sábado siguiente quedamos para escuchar la cinta. Detrás de mi casa, había un campo inmenso de trigo, dorado y resplandeciente, como el cuadro del tipo ese que se corto una oreja. El cielo estaba totalmente despejado y azul, el Sol era grande y también dorado y el viento soplaba moviendo de forma armónica todo aquel campo de trigo. Las espigas eran muy altas y al tumbarnos en el suelo, nuestra silueta estaba perfectamente rodeada de todo aquel trigo. Beatriz saco el walkman y le dio al play. Solo tenia uno de esos auriculares de diadema, así que primero ella escuchaba la canción y luego rebobinaba y la escuchaba yo. El momento era perfecto. Creo que no me he vuelto a sentir nunca así, despreocupado, sin ninguna responsabilidad mas que disfrutar la vida. Ella me paso los auriculares y me dijo, esta canción te va a gustar. Mientras sonaba la música, miraba hacia arriba, al cielo azul mientras la brisa refrescaba los rayos del Sol. Ella se incorporo, y mientras la miraba, se acerco a mi y me beso.

Fue un gran verano, mi verano del 69. Descubrimos juntos como puede llegar a ser de fuerte una amistad, como puede llegar a ser de fuerte el amor, porque no he dejado de pensar nunca en ella, y es que aquel fue un gran año, por todo lo que me dio, pero también fue el peor año que viví porque ella se marcho. Su padre era policía, y le destinaron a Madrid. Nunca mas la volví a ver.

Y esa a sido mi epifanía. No hacen falta grandes regalos, ni grandes pretensiones, la vida es bonita así como viene, aunque nosotros a veces la veamos fea, y no es difícil disfrutarla de esa forma, porque ya lo hemos hecho, sabemos como hacerlo, recuperando, no la inocencia, eso es difícil, aunque no imposible, sino recuperando la nobleza, el sentido del honor. Podemos volver a ver a través de los ojos del niño que fuimos.

Por cierto ¿queréis saber que canción sonaba cuando me beso?


Todavía tengo la cinta...