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lunes, 12 de julio de 2010

El cielo sobre Berlin...

Me encanta el cine. Es una de mis pasiones. Hay días en los que me paso tardes enteras viendo películas. No tengo preferencia por ningún genero en particular, o por cine independiente o comercial, me da igual, pero lo que si le pido a una película es que después de verla haga que tenga que verla otra vez, y eso me ha pasado con pocas, pero hay una en particular que, para mi, es brillante. Se titula El cielo sobre Berlin, del director Wim Wenders.

En su momento, no es que tuviera buenas criticas. La tacharon de pretenciosa y pedante, de sosa y de no saber tender un puente hacia el espectador a la hora de contar la historia, sin embargo, para mi es una obra maestra. El argumento es el siguiente, dos angeles guardianes sobrevuelan Berlin cuando ésta está todavía dividida por el muro. Ellos no pueden cambiar nada, son invisibles para todos, menos para los niños y los simples de corazón. Presencian los acontecimientos de la ciudad y a las personas que viven en ella, hasta que uno de ellos, harto de su inmortalidad y decidido a sentir las sensaciones y sentimientos de los mortales, se enamora y sacrifica su inmortalidad por una hermosa joven trapecista.

El argumento puede parecer simplón, y el hecho de que haya partes de la pelicula que sean en blanco y negro (las escenas en las que aparecen los ángeles) no le resta brillantes a otras muchas cosas, como las tomas en picado o el movimiento mágico de la cámara en la biblioteca, llena de ángeles guardianes. También las escenas con la presencia sobrecogedora de los espíritus celestes o el anciano contador de historias, Tusitala, y por ultimo pero lo mejor, la genial sonrisa del genial Bruno Ganz.

El guión contiene frases de esas que perduran en la memoria: "Mirar desde arriba no es mirar. Hay que mirar a la altura de los ojos." Poco importan los pensamientos, excesivamente trascendentes y nada cotidianos, pasados por el filtro metafisico-espiritual de los ángeles escuchadores. El alma no se asoma a las palabras. Es ese blanco y negro fascinante, es el tedio y la niebla.

Quizá, lo mejor de esta película es que inspiro un vídeo para una de las mejores canciones que tiene U2 y que se llama Stay... Impresionante...

Podeis ver la pelicula online clickando aqui.


Miami, New Orleans, London Belfast and Berlin....


domingo, 11 de julio de 2010

El desconcierto de Sam

La verdad es que hacia tiempo que no me sentía tan desconcertado. Aunque a la vez, me siento muy curioso, como cuando recibes una llamada perdida de un numero desconocido. Te preguntas quien podrá ser, y por que te han llamado. Después de un rato, al ver que no puedes dejar de darle vueltas en tu cabeza, decides que sera mejor llamar, por si acaso es algo importante, aunque has repasado mentalmente una y otra vez tu agenda y sabes que no esperabas ninguna llamada en particular, pero aun así, imaginas lo que te gustaría que fuera. Al final, decides llamar, pero no lo haces desde tu teléfono móvil, sino desde el teléfono de tu trabajo o desde una cabina, pero mientras te diriges ha hacer esa llamada una pregunta asalta tu cabeza una y otra vez... ¿y si no es lo que imagino? Y frenas en seco. Y vuelves al principio otra vez ¿y si esperaba esa llamada pero se me olvido apuntarlo?


Ya no se que pensar... pero me encanta esta cancion...

viernes, 9 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Happiness


Por que incluso después de todo
nadie podra arrebatarnos este momento
solos tu y yo
y al final
quedara guardado para siempre
en el lugar mas profundo bajo mi piel...

(By the name of Annabel Lee)



viernes, 2 de julio de 2010

sábado, 26 de junio de 2010

Summer of 69

Han sido dos días largos y duros (como mi polla! que diría algún gracioso), dos días de replanteamiento existencial y de, por que no, una epifanía de esas que hacia tiempo que tenia rondando por la cabeza.

Recuerdo aquel año. Tenia 12, todo un chavalin, muy responsable por eso. Mis padres se habían empeñado en darme una estricta educacion religiosa, con lo cual, Dios, la biblia y todos sus Santos Patrones, estaban constantemente entrometiéndose en mi vida. Ese fue un gran año, el descubrimiento de muchas sensaciones nuevas, de como un segundo podía transformarse en horas o de como el tiempo corría mas veloz que las agujas del reloj que lo median. Lo que mas tengo grabado en la memoria es la sensacion de invencibilidad, de como una idea por mas absurda o descabellada que fuera nunca era imposible, difícil tal vez, pero no imposible.

Ese año fue la primera vez que me enamore. Se llamaba Beatriz y tenia los ojos del color azul mas bonito que he visto nunca, y una dentadura perfecta detrás de un aparato dental que era evidente que había llevado durante mucho tiempo. Se mudo con su familia al pueblo donde yo vivía, y no se porque, pero congeniamos rápidamente. Era una niña tremendamente lista y lo mejor de todo es que yo le gustaba, aunque eso me costo pillarlo. Era el 13 de Febrero y estábamos en clase, ella me pregunto si al día siguiente iba a llevar algo rojo, pero yo no sabia a que se refería, aunque mas tarde descubrí que el 14 de Febrero, el día de los enamorados, se suele llevar alguna prenda roja, si es que lo estas, claro. La mire con cara de "pero que me estas contando!" mientras pensaba "¿como voy a llevar algo rojo y porque?". Mientras le decía que no, vi como la expresión de su rostro, radiante, cambiaba y pasaba a ser el rostro personificado de la decepción. Mas tarde descubriría que ese rostro estaría presente en muchas ocasiones en mi vida, aunque eso es otra historia. Después de eso, estuvo dos días completos sin hablarme.

Llego el día de mi cumpleaños y en la hora del patio me saco del partido de fútbol que estaba jugando para darme mi regalo. Ya le habían quitado el aparato dental, y no dejaba de sonreír, a veces parecía que quería deslumbrarme con el blanco de su dentadura perfecta, y la verdad es que había veces en las que lo conseguía. Del bolsillo de su pantalón saco un pequeño paquete, envuelto con papel de plata, ese papel que generalmente se usa para envolver el embutido que compras en la tienda, o al menos, ese es el recuerdo que yo tenia entonces. El papel estaba rasgado por las esquinas, aun así tuve que abrirlo para saber que era. Una cinta, es decir, un cassette de música virgen. No voy a negar que la primera impresión fue de desilusión, pero pronto descubriría que ese seria el mejor regalo que me habían hecho nunca. En el cassette estaba escrito a lápiz, en la etiqueta, G N´ R LIES. Estaba totalmente desconcertado ¿que significaba todo aquello? Ella al ver mi cara, comenzo a decirme que era un grupo de rock, que su hermano lo escuchaba mucho, y que le dijo que eran muy buenos, así que pensó que entonces a mi me deberían gustar y me grabo la cinta. La única pega de todo aquello era que yo no tenia Walkman, y no podía escucharla. Ella me dijo que no me preocupara, que me prestaría uno y escucharíamos la cinta juntos.

El sábado siguiente quedamos para escuchar la cinta. Detrás de mi casa, había un campo inmenso de trigo, dorado y resplandeciente, como el cuadro del tipo ese que se corto una oreja. El cielo estaba totalmente despejado y azul, el Sol era grande y también dorado y el viento soplaba moviendo de forma armónica todo aquel campo de trigo. Las espigas eran muy altas y al tumbarnos en el suelo, nuestra silueta estaba perfectamente rodeada de todo aquel trigo. Beatriz saco el walkman y le dio al play. Solo tenia uno de esos auriculares de diadema, así que primero ella escuchaba la canción y luego rebobinaba y la escuchaba yo. El momento era perfecto. Creo que no me he vuelto a sentir nunca así, despreocupado, sin ninguna responsabilidad mas que disfrutar la vida. Ella me paso los auriculares y me dijo, esta canción te va a gustar. Mientras sonaba la música, miraba hacia arriba, al cielo azul mientras la brisa refrescaba los rayos del Sol. Ella se incorporo, y mientras la miraba, se acerco a mi y me beso.

Fue un gran verano, mi verano del 69. Descubrimos juntos como puede llegar a ser de fuerte una amistad, como puede llegar a ser de fuerte el amor, porque no he dejado de pensar nunca en ella, y es que aquel fue un gran año, por todo lo que me dio, pero también fue el peor año que viví porque ella se marcho. Su padre era policía, y le destinaron a Madrid. Nunca mas la volví a ver.

Y esa a sido mi epifanía. No hacen falta grandes regalos, ni grandes pretensiones, la vida es bonita así como viene, aunque nosotros a veces la veamos fea, y no es difícil disfrutarla de esa forma, porque ya lo hemos hecho, sabemos como hacerlo, recuperando, no la inocencia, eso es difícil, aunque no imposible, sino recuperando la nobleza, el sentido del honor. Podemos volver a ver a través de los ojos del niño que fuimos.

Por cierto ¿queréis saber que canción sonaba cuando me beso?


Todavía tengo la cinta...

martes, 22 de junio de 2010

29 Octubre 2001

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No hace falta estar dormido para soñar
ni estar herido para sufrir el dolor.
Se puede llorar sin derramar lágrimas.
¿Vuelven a casa los Ángeles en los días tristes?
Cuando tu cama esta fría y vacía
es cuando sacas tu alma negra...