martes, 7 de septiembre de 2010

La vida es como una moneda. Puedes gastarla en lo que quieras, pero solo puedes gastarla una vez...

La primera vez que empuñe una pistola solo tenia 7 años. También fue la primera vez que dispare. Recuerdo que el gatillo era extrañamente ligero y me eche a reír, porque aquel ser despreciable que decía que era mi padre, con un solo disparo dejo de hablar. Ese recuerdo me persigue y desde aquel día estoy maldito. Quizás mañana mi vida cambie, pero, todo suele acabar siempre mal. Es como si hubiese caído en un mar de arenas movedizas y me estuviera hundiendo, sin poder evitarlo.

No hay que considerar a los hombres iguales. Yo recogí huertanos, me dedique a hacer el bien y todo cuanto hacia eran buenas obras para el prójimo. Son pequeñas cosas que quizás dan la felicidad, y cuando lo pienso, me parece que este planeta es el infierno. Es el planeta del infierno, árido, sin apenas agua y con demasiados cazarrecompensas. Ahora soy predicador, pero ningún alma viene a mi en busca de la redención. Temen que les de caza, pero en un lugar como este hay que conseguir dinero de todas las formas posibles, y lo se, no va con eso de ser predicador, pero... que se yo... no se me da bien tomar decisiones, Hay veces que me pregunto: ¿Cual es la mejor decisión? ¿cual es? ¿es esto justo? ¿lo es? Esto es lo que debo hacer... Bueno, no soy mas que un hombre y puedo equivocarme, la próxima vez lo haré mejor... pero no puedo resignarme tan facilmente... si lo hago... sufriré...

Fui cazarrecompensas y ahora predicador, y a pesar de ser predicador, jamas me he confesado, esta es la primera vez. Yo siempre pensé que en una época como esta debía proteger a los niños y que velar por ellos era lo mas justo, no hay nada mas que hacer, me decía, y he truncado la vida de muchas personas protegiéndolos. Esos crímenes pesan demasiado, es un peso imposible de eliminar, pero, hoy creo que podre hacerlo, al menos lo intentare. Si no hay que matar a nadie, al menos uno debe pensar que hay que perdonar a mucha gente.... porque no lo habré comprendido antes.... Ahora esta bala incrustada no me va a dejar y lo siento tanto amor mio... tengo 33, la edad de Jesucristo cuando murió, aunque a mi me gusta recordar que es la de James Dean cuando estrello su coche dejando un bonito cadáver...

¿Y por que escribo todo esto? No son mis tristes memorias, ni siquiera pido perdón por todo lo que he hecho. Es una fabula, una fabula con moraleja, para todos aquellos que quieran aprender de mis errores, porque al fin y al cabo, solo hay una vida, única e irrepetible y nunca es tarde, nunca es tarde para decidir en que queremos gastarla. Ahora todo queda claro en mi cabeza: La vida es como una incesante serie de peticiones, todas complicadas, todas inhumanas y además, el tiempo es limitado. Lo peor es esperar una vida de ensueño sin decidir nada, y luego escoger lo que parezca mejor sobre la marcha...

Me enciendo un cigarro y de rodillas pienso que si tuviera que volver a nacer, preferiría un lugar mas habitable. Un lugar donde se sucedan los días tranquilos, un lugar donde no se robe ni se mate, un paraíso, y allí yo ¡yo! contigo, con ellos... No! No quiero morir! Hay tantas cosas que todavía quiero hacer, quiero estar con vosotros... ¿Es demasiado pedirte que me perdones Dios mio? ¿No quieres hacerme este favor?